Qué grato ha sido durante todos estos años de estudio e investigación el andar por el pasado, recorrer nuevamente los pasos de los que estuvieron aquí en un tiempo anterior e hicieron posible nuestra vida.
La historia de los Ortiz en tierras americanas no es solo una lista de nombres en archivos polvorientos; es la crónica de una persistencia inquebrantable. Desde aquellos primeros capitanes y soldados que desembarcaron en las costas de Santa Marta en 1533, como Ortuño Ortiz, el apellido traía consigo una promesa de aventura y un destino ligado a la tierra.
Mientras los primeros Ortiz ayudaban a trazar las calles de la Nueva Pamplona en 1549, sus descendientes se internaron en las profundidades de la cordillera. No buscaban solo gloria, sino un lugar donde echar raíces. Se convirtieron en los mineros que arrancaron oro de las entrañas de Suratá y en los campesinos "libres" que entendieron que la verdadera riqueza no estaba en los títulos de castilla, sino en la propiedad de sus actos y el bienestar de sus familias.
Jacobo Ortiz León fue el heredero de ese espíritu. Él no fue un soldado de paso, sino el eslabón que unió el pasado minero de Santander con el futuro agrícola de Ábrego. Al cruzar los páramos de Cáchira con su esposa Francisca y su hijo en brazos, Jacobo estaba repitiendo, tres siglos después, la misma gesta de sus antepasados: la de quien deja lo conocido para fundar un hogar en la frontera.
Hoy, al recordar a Jacobo y a los que le precedieron, no solo celebramos una genealogía; honramos a una estirpe de hombres y mujeres que, entre bautizos, caminos de herradura y sueños de libertad, tejieron el nombre de los Ortiz en el corazón mismo de Colombia.
Los invito a sumergirse en este mundo mágico de relatos, fechas e imágenes que muestra parte de lo que somos, que nos permite conocernos y entendernos mejor, saber de dónde venimos y reconocer en los que nos antecedieron que sus vidas, alegrías, tristezas, afanes, esperanzas, ilusiones y desilusiones marcaron y definieron de alguna manera nuestro existir y lo que somos hoy.
MUCHAS GRACIAS POR TAN VALIOSA INFORMACION
ResponderEliminarMI NOMBRE ES ANGELA.MI PADRE SIEMPRE COMENTO QUE SU PADRE SE LLAMABA SIXTO ORTIZ.PERO QUE SE DESAPARECIO Y EL CRECIO SOLO CON DOS HERMANAS MAS LE TOCO EMPEZAR A TRABAJAR EN LAS MINAS PARA SOSTER LA MAMA Y HERMANAS.
MI EMAIL ES leggea44@gmail.com
si quiere les cuento toda la historia